Inversiones en territorios offshore por usuarios españoles

Es preciso quitar el halo de misterio y de posible ilegalidad de las operaciones offshore. Después de todo no son sólo las empresas las que se ven abocadas a realizar operaciones financieras en el exterior sino también cualquier profesional con intereses internacionales encuentra el uso de estos servicios bancarios no ya provechoso sino necesario, como también cualquier ahorrador o inversor que desee constituir un fondo para su jubilación. 

Como hemos visto antes, muchas personas, sin ser conscientes de ello, están invirtiendo o han estado invirtiendo en paraísos fiscales a través de sus fondos de pensiones o de jubilación. Numerosas empresas españolas, financieras y no financieras, operan en el exterior a través de territorios de baja tributación

La internacionalización de la economía española ha hecho que muchas entidades diversifiquen cada vez más su actividad en el extranjero, buscando más exportaciones y bases de negocios, en otros países. Así, el mundo empresarial español ha multiplicado en los últimos años su presencia en offshore. Sus objetivos son conseguir financiación, realizar inversiones y llevar a cabo sus actividades obteniendo los mayores beneficios posibles, con las menores restricciones legales y con el mayor ahorro de impuestos. Ejemplos son las operaciones de compra o de inversión en otras sociedades, o las operaciones conjuntas con otras empresas de otros países que se realizan a través de territorios offshore para invertir con más seguridad y rentabilidad en un tercer país en desarrollo, por ejemplo en Iberoamérica. 

El gran flujo de inversiones españolas en Iberoamérica suele seguir una escala en los territorios offshore del Caribe. Algunas compañías no tienen más remedio que recurrir a paraísos fiscales para ahorrar impuestos que pudieran comprometer sus ganancias en una economía global, cada vez más competitiva. En otras ocasiones, es la protección de bienes frente a amenazas de nacionalización o confiscaciones. 

En el uso empresarial habitual, estas operaciones son siempre fiscalmente transparentes, realizadas con fondos que ya han cumplido sus obligaciones tributarias, amparándose en la libertad de movimiento de capitales. En esta situación, los centros offshore operan como instrumentos legítimos de inversión en el exterior.

No son sólo particulares o empresas privadas, sino que empresas públicas como FOCOEX (sociedad estatal de fomento de las exportaclones y el comercio exterior) han utilizado en sus operaciones exteriores empresas radicadas en paraísos fiscales, como Panamá. Otro caso es el de la Generalitat Valenciana que, a través de una empresa pública, invirtió en las Islas Caimán nueve millones seiscientos mil euros en productos financieros que ofrecía el Banco Urquijo. Países como Cuba han depositado cantidades enormes de dólares en Suiza. 

Los particulares y las empresas españolas son usuarios importantes de los territorios offshore, a la vista de las cifras de transacciones declaradas expuestas anteriormente. Más de la mitad de estas inversiones las realizan los bancos, compañías de seguros y sociedades de intermediac!ón financiera que adqmeren otras empresas o que lanzan al mercado nacional fondos de inversión basados en paraísos fiscales.

El perfil individual del inversor español es el de un gran empresario o un profesional con elevados íngresos económicos. Tradiclonalmente, los diplomáticos españoles han sido usuarios de estos servicios. En los últimos tiempos se ha incorporado el expatriado que trabaja en una multinacional o en un organismo internacional. Cada día España cuenta con más expatriados de alto nivel, con muy buenas retribuciones, que son usuarios natos de los servicios offshore. 

Los expatriados obtienen sus sueldos en otros países y no están sujetos a las normas tributarias españolas o pueden no estado si toman las medidas debidas. En esta situación se encuentran en la mejor de las condiciones para aprovecharse de las ventajas de los servicios offshore. Muchas veces cobran su sueldo o reciben sus ingresos a través de bancos y cuentas situadas en territorios de baja tributación. 

Además su estatus de residente en un país puede permltirles un ahorro de impuestos todavía mayor, ya que numerosos países desean atraer a residentes de alta cualificación profesional y desarrollan medidas para ello. Recientemente, también el gobierno español ha establecido normas ventajosas para los profesionales extranjeros que vienen a residir en este país.

Otro perfil de usuarios procede de las personas con alto patrimonio, en España crece cada día el número de personas que poseen un patrimonio líquido para invertir superior a los 120.000 euros. Son clientes potenciales de la banca privada y de los sistemas internacionales de inversión y gestión de patrimonios. 

La inversión offshore permite añadir un plus de rentabilidad y opacidad a las inversiones internacionales de una persona o empresa. El usuario español habitual comienza su viaje de inversiones en paraísos fiscales cercanos de Europa tales como Andorra, Gibraltar, Luxemburgo, Islas del Canal o Suiza. Las transferencias son en efectivo hasta que se van sofisticando con la creación de sociedades y circulación del dinero.

El cliente español puede iniciar estas actividades offshore desde casa, por correo o Internet, a través de un banco y a través de despachos profesionales de asesores fiscales o asesores de inversión. Los bancos de todo el mundo, incluyendo a los de España, poseen sucursales, o sociedades que actúan como tales, en los enclaves más importantes.