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Sándwich Holandés con un Doble Irlandés

Sándwich Holandés con un Doble Irlandés - offshore.finance

Sándwich Holandés con un Doble Irlandés

Si hablamos de las grandes multinacionales tecnológicas y de su matemática fiscal para reducir el pago de impuestos, no podemos ignorar el uso de los dos métodos más frecuentes que en la jerga financiera se conocen como el sándwich holandés y el doble irlandés. Gracias a ellos, los gigantes como Apple, Google o Amazon, con una facturación multimillonaria, han conseguido evadir el pago de los tributos que correspondería a su país natal para hacerlo en otros países con menor tasa impositiva, generalmente en paraísos fiscales. Sin embargo, hay que mencionar que las estructuras empresariales nacidas del sándwich holandés y del doble irlandés son puramente legales, las multinacionales tecnológicas lo único que hacen es aprovechar en beneficio propio el marco legal que les permiten algunos países europeos. Veamos, pues, en qué consiste tanto el sándwich holandés como el doble irlandés.

El doble irlandés

La ley de Irlanda mediante un doble irlandés permite la deducción como gastos aquellos importes que se facturen desde otra empresa irlandesa, que en la práctica se emplaza en un paraíso fiscal, ya que la normativa de este país permite igualmente que una sociedad irlandesa mantenga su domicilio social en el lugar donde ejerce el control y no desde donde desarrolla su actividad.

Con este panorama de fondo, la dinámica consiste en que la empresa con sede en el paraíso fiscal adquiere de la matriz estadounidense (en el caso de Google, Apple o Microsoft) los derechos internacionales de propiedad intelectual mientras que la empresa con sede en Irlanda realizaría la venta de los mismos, recibiendo todos los ingresos generados a nivel mundial, para posteriormente transferir los beneficios en forma de pagos en concepto de royalties a la empresa irlandesa con sede en un paraíso fiscal (las Islas Bermudas es uno de los más comunes porque Irlanda mantiene un acuerdo especial con esta jurisdicción). Con ello, se evita abonar el pago del 12,5% en concepto de impuesto de sociedades que establece Irlanda y este porcentaje se convierte en la práctica en menos de un 3% por esta vía.

El sándwich holandés

Sin embargo, la ingeniería fiscal de las grandes multinacionales para recortar en impuestos no acaba con el doble irlandés, puesto que aún es posible ajustar más la maquinaria con el sándwich holandés. Continuando con los vacíos o las discrepancias legales de Irlanda, hay que señalar que su ley también admite como exentos de pago del impuesto de sociedades aquellos gastos en concepto de royalties que se abonan a otra empresa europea. ¿Qué hacen entonces las multinacionales? Crean una tercera filial en Holanda y una cuarta en otro paraíso fiscal antigua colonia holandesa (por ejemplo, las Antillas Holandesas) para aprovechar los acuerdos entre Holanda y sus antiguas colonias. En este punto, la estructura empresarial sería la siguiente: una filial irlandesa con sede en Irlanda, una segunda filial irlandesa con sede en un paraíso fiscal, una filial holandesa y una filial en un segundo paraíso fiscal antigua colonia holandesa. Entonces, la dinámica sería trasladar a la filial holandesa, que cobraría por utilizar los derechos de propiedad vendidos por la filial con sede en Irlanda, en forma de pago por royalties los beneficios que no se han transferido desde Irlanda al paraíso fiscal, evitando el pago de impuestos en Irlanda y en Holanda, y desde este último país llevar el capital al segundo paraíso fiscal, donde finalmente tributará por un tipo mínimo impositivo.

El resultado del sándwich holandés con un doble irlandés

Para hacernos una idea con cifras reales de lo que las grandes multinacionales, especialmente del sector tecnológico y originarias de Estados Unidos, pueden ahorrarse en el pago de impuestos a través del empleo de este entramado de estructuras empresariales, como son el sándwich holandés y el doble irlandés, pongamos el ejemplo de Google. En 2009, Google gracias a sus filiales en Irlanda, Holanda y Bermudas no pagó más de 172 millones de dólares en impuestos en paraísos fiscales, mientras que de haberlo hecho en su país natal, Estados Unidos, hubiese tenido que abonar cerca de 675 millones de dólares. Es decir, en 2009 Google se ahorró en tributación unos 500 millones de dólares, una cifra poco desdeñable y que explica claramente por qué las grandes compañías hacen uso de esta falta de marco legal que proporcionan ciertos países de la Unión Europea para pagar menos impuestos. ¿Nos tomamos un sandwich holandés con un doble irlandés?

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